19 de noviembre de 2004

Momento Spawn en el aire

Acabo de decidir que era un buen momento para actualizar mi Blog.
El trabajo me tiene un tanto agotado y no tengo tiempo para hacer muchas de las cosas que me gustan, entre ellas... lo que estoy haciendo en éste momento.
A ver, resumamos...
Hoy me levanté tarde (para variar) con el pretexto que uso todos los días (válido por cierto) de haber estado trabajando hasta tarde en casa.
Por tanto llegué tarde a la oficina prácticamente dormido, guiado únicamente por instinto, ja ja ja.
Como es Viernes, off course, vestimenta informal y pocas ganas de laburar.
13:10- Salimos a almorzar en patota, eramos como 10, comimos como 20, tomamos como 25...
14:40- Volvimos de morfar, quebrados a full! Ahora... HELADOOOOOO!
15:30- Me quiero ir a casa...
Y bueno, tengo que aguantar hasta las 18, no me queda otra.
Eso sí, nada de trabajar.

Esta tarde volvemos al clásico "CUANTOS SOMOS?" (distintos intérpretes pero el mismo sentimiento de destrucción, esaaaaaa!)

Viernes es Viernes, y éste es el momento de Spawn.

2 de noviembre de 2004

Desierto

Tanto tiempo en éste desierto... ya no aguanto más.
Al principio creí poder soportarlo, pero poco a poco mis fuerzas fueron flaqueando, las piernas ya no soportan el peso de mi cuerpo, siento la piel reseca, hurticante bajo la capa de arena que la cubre.
Lo peor es la garganta, no tengo ni una pizca de saliva para humedecer la boca y los labios y detrás de la lengua se siente como un caño de cuero...
El cómo y el porqué llegué a ésto creo que nadie puede explicarlo, sin embargo aquí estoy sólo y abatido, sin nadie con quien hablar, sin alimentos, sin un resguardo de las inclemencias del tiempo.
Durante el día el calor me aplasta, no puedo levantar cabeza sin sentir que los rayos del sol penetran a través de todo mi ser. No puedo soportarlo, es tan hermoso, pero tan dañino para mí.
Por la noche el frio me hiela la sangre, la tristeza me embarga y me siento abandonado. Extraño ese sol asesino y la luz que despide, pero por otro lado sé que me hace mal sentirme de ése modo. No hay forma de que el sol me haga bien. Incluso el esperar por él puede llegar a ser peor que seguir adelante durante la noche. A pesar de todo, siento a la noche como mi amiga: Me guarda de los rayos del sol y con un poco de abrigo deja de ser tan mala la sensación de frío.
No creo que pueda volver a disfrutar del sol; siento que la noche va ganando la batalla y se va apoderando de mí lentamente. Me estoy acostumbrando a ella.
Sin embargo, luego de cada noche vuelve a aparecer el sol y el ver el paisaje al amanecer renueva mis fuerzas y mi corazón late con renovado vigor.
Es la luz que desprende la que me hipnotiza y no me deja pensar en nada más, por lo menos hasta que llega el atardecer, donde nuevamente el frio de la noche se apodera de mí y vuelvo a verlo todo tan oscuro.
Quizás algún día salga de éste desierto. Tal vez el amor que siento por tí, mi sol, supere a la fuerza arrolladora y al frío de la soledad.
Alguna vez me dijeron que nuestro amor es imposible, pero cada día vuelvo a verte y la imagen de tu amanecer me provoca la amnesia más dulce que existe y vuelvo a creer que todo es posible.