12 de septiembre de 2005

Hora de partir

En la primaria te enseñan muchas cosas, pero en el último tiempo me dí verdadera cuenta de que lo más util que me enseñaron son los verbos regulares.
Si, creas o no ya apliqué los tres en el mismo orden en que te los enseñan.
Comencé por AMAR, con todo, sin guardarme nada.
Creo que ella también me amó y supongo que aún me ama (en algún rinconcito de su corazón) pero yo ya no siento lo mismo.
Esto pasa desde hace un montón, desde que empecé a TEMER.
Y si, cuando estás tan involucrado en una relación surgen un montón de dudas y empecé a preguntarme si era la persona adecuada para mí, si realmente eramos el uno para el otro, si las peleas que teníamos eran pasajeras o serían permanentes luchas de poder.
La cuestión es que el miedo me venció, pudieron más todas las dudas que las pocas certezas que teníamos.
HECHO:
Nos queríamos y nos queremos un montón.
HECHO:
Teníamos un montón de planes juntos.
HECHO:
Tanta pelea por tonterías nos desgastó a los dos.
HECHO:
Yo ya no la amo.
Con todo ésto en mente llegó el momento de PARTIR.
Ella diría: "Ayer se fué, tomó sus cosas y se puso a navegar, una camisa, un pantalón vaquero y una canción... donde irás? donde irás?"
La verdad es que busqué asilo en otro lado en busca de mi propio espacio.
Va a ser una larga travesía, pero sé que en algún momento lo voy a conseguir.
Extraño muchas cosas, muchos momentos vividos, muchas boberías que hacíamos juntos.
Pero bueno, la vida es así, las cosas cambian, la gente cambia... y yo cambié.
Amar, temer y partir.
Todo tiene un orden y un porqué.
Yo me acabo de dar cuenta de ello y aún no lo puedo creer.

29 de julio de 2005

Tiempo para pensar

A veces el tiempo nos alcanza, por más que corramos.
Ya no tengo 17 y todo el tiempo por delante, las responsabilidades me agobian, tal vez no estaba listo para manejar la presión tanto como lo suponía.
Se siente muy asfixiante la rutina, pero cuando estás en el camino no te das cuenta. Hace falta abrirse un poco del trayecto habitual para notar la falta de aire.
Estoy solo, escuchando mi música, mirando mis películas, leyendo mis libros.
Tal vez sea "nuestro" todo aquello a lo que llamo "mío", pero no puedo dejar de necesitar ese espacio para poder respirar, mi jardín secreto, mi declaración de propósitos, mis cosas.
Necesitaba estar solo, tener un lugar propio no es suficiente cuando sentis que estás en el claro de un bosque desconocido, cuando no sabes hacia donde correr para encontrar una pradera, un horizonte abierto hacia donde ver y saber que sos libre.
Tiempo para pensar, un lugar donde parar la pelota y ser yo, por un momento.
Gracias.
Agradezco a todos aquellos que hicieron posible éste momento.
Es el momento más feliz de mi vida y deseaba NO compartirlo con nadie.
Gracias de nuevo, muchas gracias y... Felicidades!

4 de julio de 2005

No subject

A veces no tenés o no encontrás acerca de que escribir.
A mi me pasa, y bastante seguido.
Bueno, de eso se trata este blog: de cuando no sabés acerca de que escribir.
Creo que siempre es posible encontrar un tema para escribir unas líneas y poder compartirlas con alguien (conocido o no).
Por ejemplo: Diariamente podés escribir acerca del clima y convertirte en una especie de Weather Channel personal. No creo que tenga mucho éxito, pero algo es algo. También podrías escribir acerca de tu estado de ánimo (suelo hacer eso) o inspirarte en ello para escribir un texto algo más elaborado (también lo hago, más de lo que sería prudente hacer).
Creo que son dos claros ejemplos de que siempre existe algún tema sobre el cuál redactar unas líneas.

Hoy a la mañana me levanté y hacía un frio de mil demonios, no había dormido en casi toda la noche y estaba con un humor de perros. Sin embargo, frio mediante, salí a la calle para venir a la oficina y aquí me encuentro escribiendo éste blog. El día continúa gélido, pero yo ya estoy de mejor humor, tal vez el escribir este texto haya ayudado o quizas era sólo cuestión de tiempo.

Bien, éste fue el ejemplo práctico número 1 de que siempre es posible encontrar algo acerca de lo cual escribir.
Espero que sirva para algo, al menos a mí me ha servido para empezar el día con algo más de pilas.

14 de abril de 2005

Different Strokes

A veces juntar a gente muy diferente entre sí puede resultar en un caos.
Pero otras veces, puede llegar a ser un mix muy interesante...
Sin más rodeos, hoy al mediodía me fuí a almorzar con unos amigos (algunos viejos y otros un poco más recientes) con los nervios lógicos de ese tipo de reuniones, a saber: que a primera vista se tomen idea, que se odien pasando algunos minutos o que finjan llevarse bien y realmente no se banquen... en fin.
Para mi sorpresa (aunque la verdad no tanto), resultó uno de los mejores almuerzos que tuve en mucho tiempo. Risas, gastadas de ida y vuelta entre todos, introducir a los nuevos en nuestros viejos códigos y a los amigos viejos en los nuevos códigos, en definitiva, una onda barbara.
Creo que en parte se debe a que me junto con gente que, aunque es muy diferente de mi, comparte conmigo algunas cosas que son básicas y por eso puedo considerarlos mis amigos.
Sergio es un tipo muy particular, sobre todo cuando no hay confianza con la gente, pero que haya llegado de la manera que lo hizo con Ulises, me pareció excelente.
Con ambos me llevo de la mejor forma, me divierto muchísimo con ellos por separado y hoy acabo de darme cuenta que puedo divertirme mucho más con los dos juntos.
Normalmente soy el partenaire en los diálogos picantes, pero de a poco estoy convirtiéndome en protagonista y encuentro en la gente que me rodea excelentes acompañantes para mi estilo de humor, algo que no muchos entienden y muchos menos comparten.
Aparte de Sergio y Ulises, creo que Mario fue una pieza clave en el éxito del almuerzo de hoy... siempre tenemos que encontrar a alguien para tomar de punto :)
Ja, ja.
De todas formas, Mario es un fenómeno, el cordobés se adapta facilmente a los grupos y más cuando tres de los cuatro ya nos conocíamos y el único nuevo para él era Ulises.
Los temas fueron de lo más variado, desde las citas hasta "el comedor desordenado de Andrea", pasando por la mujer del cordobés...
Y bueno, como dije, siempre tenemos que tomar a alguien de punto.
Te guste o no, somos así.
Mis amigos y yo somos muy diferentes, pero cuando estamos juntos somos como uno.
Indivisibles e incomparables.

11 de marzo de 2005

Hay gente quemada... y gente que no!

Yo no puedo creer algunas cosas que se leen en los blogs!
Te juro que hay días en que creo que queda poca gente cuerda en el mundo (entre los que no me incluyo).
Considero que en un blog se pueden escribir muchas cosas, pero por sobre todas las cosas hay algo que no se puede ser dentro del blog y eso es: HIPOCRITA.
Cuando uno escribe en un blog, bien o mal, trata de hacerlo con el corazón, con las ganas y sobre todo con creatividad, pero nunca se debe confundir la creatividad desde el sentido artístico (como la generación o desarrollo de una idea verdadera o fictícia dentro de un ámbito artístico) con la mentira.
La mentira es algo burdo, sucio, falto de toda creatividad (y me permito la redundancia) creativa.
Creo que si uno tiene ganas de escribir, lo hace, y deja claro el sentido con el que escribe.
Puede ser una historia verídica o fictícia, una anécdota, un cuento... hay miles de cosas por escribir, pero creo que nunca podría escribir una mentira.
No se puede (e internamente siento que no se DEBE) engañar a la gente.
Si por algún motivo, que no viene al caso, uno considera que ya no tiene ganas de escribir pueden darse dos situaciones:
1.- Declararlo públicamente, despidiéndose de quienes te han seguido y haciendo un cierre prolijo (gracias Ernesto!).
2.- Simplemente dejar de escribir y punto.
Puedes cerrar de la manera que quieras, pero siempre debe hacerse con respeto.
No hay que tolerar las mentiras, la experiencia me marcó que no es bueno decirlas ni escucharlas, y menos que menos leerlas.
Si alguna vez lees esto, sabrás que está dirigido a vos.
Si querés tratar de engañar a alguien hacelo, pero no pretendas que te acepten de esa forma.
Entendé que hay gente que se preocupa por vos y quiere lo mejor para vos.
Vos podrás estar quemado.
Pero los demás NO.

7 de marzo de 2005

Larga ausencia

La espera terminó.
Luego de meses de silencio, vuelve el Blog de Spawn, quizás no con la misma frecuencia que antes, pero extraño dejar mi huella en la web como lo hacía antes...
Llevo meses escribiendo, fuera de la web, y estoy en un momento difícil de mi relato.
No sé ya si quiero a mi protagonista o si deseo que muera.
Tengo tantas cosas por vivir con él que siento que necesito darle más fuerza, pero a veces siento que tiene consciencia propia y que me lleva por caminos que no quiero recorrer.
En otras ocasiones, sin embargo, me entiendo con él y me veo reflejado perfectamente en sus actos.
Es como mi mitad siniestra, mi Michael Douglas en un día de furia.
Que pensar de una persona normal que acepta la maldad que tiene dentro y no se reprime ante la posibilidad de desplegar todo su poder.
Creo que tiene muchas posibilidades y viendo lo que he visto a ésta altura, considero que no tiene límites.
Estoy buscando un heroe, pero no puedo encontrarlo. No sé a veces si no puedo o no quiero. Tengo aún tanto por explorar con mi personaje que se me hace difícil encontrar el momento justo para su fin.
Será posible tener una historia en donde no haya un final feliz o donde los buenos no ganen?
Entendamos esto, No se trata de un personaje del estilo del Billy the Kid de "Young guns", ni un personaje en donde se entienden sus motivos como el Porter de "Payback".
Ellos son personajes con los que uno llega a identificarse y entiende aquello que lo lleva a hacer lo que hace.
Con mi personaje (no es el momento de develar el nombre) no pasa eso. Es un tipo normal que se vuelve oscuro, acepta quien es y decide que se siente mejor de esa forma.
De todas maneras, siento que en algún momento tendré que matar a un personaje que por sus características es inmortal, quizás la mejor forma es que él mismo se destruya. Pero tengo que encontrar una manera más poderosa que el suicidio para él.
Creo que una persona que se acepta como es no puede llegar al suicidio, y poniendome en su piel, estoy seguro que, ni remotamente, pasa por su cabeza esa posibilidad.
Tal vez escribir éstas líneas me haya despejado un poco y me permita darle un final como se merece.
Con suficiente tiempo como para desplegar su poder.
Sin heroes.
Sin trampas.
...
Sin suicidio.