7 de marzo de 2005

Larga ausencia

La espera terminó.
Luego de meses de silencio, vuelve el Blog de Spawn, quizás no con la misma frecuencia que antes, pero extraño dejar mi huella en la web como lo hacía antes...
Llevo meses escribiendo, fuera de la web, y estoy en un momento difícil de mi relato.
No sé ya si quiero a mi protagonista o si deseo que muera.
Tengo tantas cosas por vivir con él que siento que necesito darle más fuerza, pero a veces siento que tiene consciencia propia y que me lleva por caminos que no quiero recorrer.
En otras ocasiones, sin embargo, me entiendo con él y me veo reflejado perfectamente en sus actos.
Es como mi mitad siniestra, mi Michael Douglas en un día de furia.
Que pensar de una persona normal que acepta la maldad que tiene dentro y no se reprime ante la posibilidad de desplegar todo su poder.
Creo que tiene muchas posibilidades y viendo lo que he visto a ésta altura, considero que no tiene límites.
Estoy buscando un heroe, pero no puedo encontrarlo. No sé a veces si no puedo o no quiero. Tengo aún tanto por explorar con mi personaje que se me hace difícil encontrar el momento justo para su fin.
Será posible tener una historia en donde no haya un final feliz o donde los buenos no ganen?
Entendamos esto, No se trata de un personaje del estilo del Billy the Kid de "Young guns", ni un personaje en donde se entienden sus motivos como el Porter de "Payback".
Ellos son personajes con los que uno llega a identificarse y entiende aquello que lo lleva a hacer lo que hace.
Con mi personaje (no es el momento de develar el nombre) no pasa eso. Es un tipo normal que se vuelve oscuro, acepta quien es y decide que se siente mejor de esa forma.
De todas maneras, siento que en algún momento tendré que matar a un personaje que por sus características es inmortal, quizás la mejor forma es que él mismo se destruya. Pero tengo que encontrar una manera más poderosa que el suicidio para él.
Creo que una persona que se acepta como es no puede llegar al suicidio, y poniendome en su piel, estoy seguro que, ni remotamente, pasa por su cabeza esa posibilidad.
Tal vez escribir éstas líneas me haya despejado un poco y me permita darle un final como se merece.
Con suficiente tiempo como para desplegar su poder.
Sin heroes.
Sin trampas.
...
Sin suicidio.