Anoche fui por primera vez a escuchar en vivo a una banda desconocida en un lugar desconocido.
LA MACHACHA ROCK es el nombre de la banda y como su nombre lo indica tocan Rock & Roll. Los hechos de la vida me llevaron a conocer al vocalista del grupo y fue él quien me invitó a la presentación de su banda.
Al principio me sentí fuera de lugar, como si me hubieran extirpado de mi ambiente y me insertaran allí.
El lugar como era previsible era un sótano. A mi alrededor había cuatro mesas repletas de vasos vacíos y botellas de cerveza por terminar, una barra, un escenario rodeado por parlantes y reflectores y una cabina donde el sonidista ajustaba el audio del grupo.
El grupo tocó mayormente temas propios y algunos de LOS PIOJOS que a las claras son su mayor influencia desde el punto de vista musical.
Lo más: El baterista y el bajista. Ambos pasaban desapercibidos, pero el sonido que generaban era fenomenal.
Lo menos: Los otros tres integrantes de la banda. Con esto no quiero demerecer su esfuerzo ni su talento musical, pero sencillamente es lo que opino.
Leo (primera guitarra) es un guitarrista excelente, sin embargo a mi entender es demasiado egoista para formar parte de una banda. Incesantemente trataba de destacarse de los demás y sus rasgueos y punteos opacaban permanentemente a la segunda guitarra.
El vocalista (Alfredo) es bueno, nada más. Su técnica es correcta, pero su voz carece de personalidad y su timidez le impide comunicarse correctamente con el público, algo que no se observa de cara hacia la banda.
La segunda guitarra sencillamente no existió. Por momentos parecía que tuviera el amplificador apagado, no sé si será bueno tocando pero desaparecía en el sonido de la banda (quizás opacado por la primera guitarra).
A éstas alturas podría pensar que la presentación no me gustó, pero todo lo contrario.
El grupo despliega un rock muy básico guiado por la guitarra, la batería y el bajo, un poco como volver a las fuentes, y eso es algo que se agradece considerando el sonido urbano en el que estamos inmersos.
Volviendo al ambiente, el antro estaba lleno de fumadores de todo tipo y uno que otro borracho, pero todo se fue borrando al ritmo de la música. Incluso creo que en algún momento me desvanecí, desaparecí rodeado por la gente e hipnotizado por el sonido, fue maravilloso.
No creo que vuelva a ver a la banda y dudo aún más que vuelva a ese sótano, pero me encantó haber ido y experimentar cosas nuevas, conocer otra realidad distinta a la mía. No es un ambiente en el que me sentiría cómodo, pero como me dijo mi viejo una vez "hay que tener la mente bien abierta para apreciar ciertas cosas" y acordarme de eso me permitió disfrutar a pleno la experiencia aunque sea por un momento.